02 agosto 2026
Durante toda la semana los payasos Amarillo y Zapallo recorrieron el espacio con su inconfundible humor y ternura, invitando a grandes y chicos a sumarse a la diversión. Además, Babelteatro ofreció una juegoteca destinada a chicos de entre 6 y 12 años, un espacio de creación libre donde se pudo jugar, imaginar y descubrir a través de propuestas como el caballo de madera, el twister y el caleidociclo.
La programación incluyó propuestas de alta calidad artística. Mariana Baggio y su banda presentaron A Otra Cosa Mariposa, un recorrido musical y poético pensado especialmente para los más pequeños. Los Cazurros invitaron a las familias a convertirse en “Superhéroes del Juego”, una aventura donde la imaginación fue el verdadero superpoder. La Pipetuá llegó con Clásica y Moderna, un espectáculo explosivo que reunió teatro de imagen, comedia física, artes circenses y música en vivo. Los Urraka, por su parte, propusieron Historias Recicladas, un viaje visual y sonoro construido con instrumentos hechos de materiales reutilizados.
También hubo espacio para la música en vivo con Koufequin, la banda de pop rock para toda la familia, y para el jazz con Paris Jazz Club y su aclamado Jazz Cartoons, un recorrido por el universo de los dibujos animados. Les Ivans presentaron Buscando al Amigo Ideal, un circo científico lleno de inventos, experimentos y humor, mientras que Paranoia ofreció: Ameizing!, un show de magia interactivo en el que los niños se convirtieron en protagonistas. Para el público adulto, Bla Bla & Cía. estrenó Modelo Vivo Muerto, una comedia premiada que combinó misterio, humor y música original.
“Es la primera vez que hacemos shows para todas las edades, y obtuvimos muy buenos resultados. Me parece que esto pone de manifiesto que estamos escuchando a las familias afiliadas. Hace 11 años que se realiza este festival y muchos de los niños ya crecieron: ahora son adolescentes y nos hemos adecuado a la demanda”, explicó Secretaria de Acción Social, Turismo y Cultura, Silvana Ávila.
“También conseguimos un show de jazz que fue el cierre del festival. Era un desafío lograr que vinieran a escuchar jazz, pero lo atractivo era que interpretaban música de películas y de dibujos animados. Tuvo muy buena recepción: vinieron niños, adolescentes, jóvenes y adultos a disfrutar del jazz”, continuó Ávila.
“Este año también armamos una juegoteca con postas de diferentes actividades pensadas para distintas edades: para hacer manualidades, jugar, pintar y compartir juegos que se trabajan de manera comunitaria”.
Con esta programación, ATE Capital apostó una vez más a generar un espacio de encuentro, creación y disfrute durante las vacaciones de invierno, apostando por el arte como herramienta de juego, emoción y construcción colectiva.